Les comparto acá una columna de opinión que redacté para Chiletec a principios de Agosto del 2018, respecto al concepto de Transformación Digital, su alcance y las expectativas de las empresas.

El mundo se está transformando, la sociedad ha cambiado radicalmente durante los últimos años. Cosas como el acceso masivo a internet (1997), los Smartphones (2005), Redes Sociales (2005-2006), tecnologías como WhatsApp o YouTube, que hoy son parte de nuestro ADN, apenas 15 años atrás eran sólo ideas inimaginables.

Este acelerado incremento de conectividad, así como el enorme volumen de estos flujos de información traen también un cambio en los modelos de consumo masivo a los que estábamos acostumbrados.

Ahora bien, ¿Las organizaciones tienen la capacidad de adaptar sus modelos de negocio a la misma velocidad que lo hace el consumidor?

Ninguna empresa es ajena a esta interrogante.

Así como la Selección Natural que postuló Charles Darwin, para referirse a la adaptación de las especies, en términos organizacionales, se asocia un modelo evolutivo muy similar, que Brian Solís denominó “Darwinismo Digital”, donde indica que las empresas deben cuestionar el “Business as Usual” de cara a enfrentar los nuevos modelos de negocio que se mueven sobre el mundo digital, de lo contrario tienen dos opciones, uno: morir, o dos: reducir sus márgenes de costos y rentabilidad a niveles tan bajos que se convierten en insostenibles en el tiempo, muriendo un poco más tarde.

Hoy por hoy muchas empresas están tomando consciencia que la Transformación Digital no es una opción, sino un imperativo, y están dispuestos en su gran mayoría, a llevar este proceso adelante.

Sin embargo, la principal dificultad es precisamente encontrar el cauce que permita liderar estos cambios de la manera más efectiva posible, debido, entre otros factores, a la falta de consenso respecto al significado e implicancias del término.

Cuando se habla de Transformación Digital, generalmente se asocia más al término “digital” que a la transformación en sí misma, descuidando muchos componentes claves en el proceso, en pos de potenciar las tecnologías digitales, asociando el concepto con generar Centros Digitales en las empresas, o una batería de aplicaciones móviles, gadgets para celulares o wearables. Todas estrategias digitales que, si bien aportan valor a la empresa, no la dirigen necesariamente hacia una efectiva Transformación Digital.

Una estrategia efectiva comienza desde la cultura de la empresa, cambiando los hábitos organizacionales, cuestionar el status quo en el que la compañía se siente segura, sacarla de su zona de confort. Esto implica un cambio en la cultura de todos quienes forman la empresa, comenzando por sus líderes, quienes, mediante el ejemplo, marcan el destino de la organización. Steve Gruenert y Todd Whitaker dicen en el libro School Culture Rewired: “La cultura de cualquier organización está formada por el peor comportamiento que el líder está dispuesto a tolerar”.

Así, el modelo de trabajo que yo promuevo se enfoca fuertemente en Estrategia, Gerencia, Cultura Organizacional, Innovación y Gestión de Talento, donde la tecnología es un medio importante para lograr buenos resultados, y no un fin en sí misma.

A modo de Conclusión: Si las organizaciones esperan avanzar en este proceso, necesitan hacer cambios en sus modelos culturales. Es en el complejo proceso de modificar hábitos donde un Hacker Cultural se hace necesario, apoyando a los líderes y orientando a la organización, para facilitar la adopción de nuevas prácticas y técnicas que permitan generar cambios permanentes y de largo plazo.