El término hacker está indisolublemente unido a toda persona que manipula o que posee conocimientos prácticos que modifican los usos de las cosas de modo que éstas puedan emplearse para fines no previstos en su origen.

-Fuente: Wikipedia

Sabemos que un Hacker, en términos tecnológicos, se introduce en un sistema para comprenderlo, conocerlo y luego en última instancia, es capaz de modificar aquel sistema para darle un uso diferente.

Por otro lado, vemos como cada día las organizaciones (sistemas vivos compuestos por personas) buscan con mayor intensidad generar cambios, modificaciones en sus formas y modelos de trabajo, para adaptarse de mejor manera al mercado actual, a los requerimientos de sus clientes, y así mantener competitividad y ser efectivos en la entrega de valor de sus productos o servicios.

En este contexto, un Hacker Cultural es aquel profesional que es capaz de introducirse en una empresa (que corresponde a un sistema organizativo complejo) para comprenderla, conocer su funcionamiento y sus interacciones. De esta forma encuentra los puntos donde se pueden potenciar modificaciones que permitan apoyar la generación de nuevos hábitos organizacionales que lleven la empresa hacia un lugar impensado previamente.

Recordemos la frase del Reconocido consultor de negocios, profesor y filósofo del Management, Peter Drucker, que dice “La Cultura se come a la Estrategia al Desayuno”.

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Poco a poco, las organizaciones van notando la importancia de la cultura empresarial, debido a la fuerza que ejercen los hábitos sobre las nuevas iniciativas.

Datos Duros

Para hacer una reflexión al respecto, podemos pensar en lo difícil que se nos hace cambiar un hábito, inclusive a nosotros mismos.

Hábitos (malos sobre todo) como por ejemplo, malos hábitos alimenticios, malos hábitos de sueño, el hábito del tabaco, sólo por mencionar algunos.

Veamos el caso de cada uno de los malos hábitos expuestos:

  1. Según datos de la OMS, en 2016 el 39% de las personas adultas de 18 o más años tenían sobrepeso, y el 13% eran obesas. Estamos hablando del 52% de la población Mundial convive con problemas de exceso de peso. Sin embargo, cuando se ven los resultados de pensar en Dietas, planes de ejercicios, modelos de vida más saludable, en su mayoría fracasan.
  2. Según cifras presentadas por la Sochimes (Sociedad Chilena de la Medicina del Sueño) el 40% de los chilenos tiene transtornos del sueño. Veamos que los hábitos juegan un rol importante, dado que menos del 30% de la población del país tiene un horario fijo para dormir, mientras que el 80% no logra dormir el mínimo de 7 horas recomendadas.
  3. El caso del tabaco no es más alentador, dado que mata a más de 7 millones de personas cada año, de los cuales además, casi un millón son no fumadores pero que están expuestos constantemente al humo. Incluso durante el año 2004, los niños representaron el 28% de las muertes producidas por el tabaco.

3 casos prácticos, que todos conocemos, más de alguno lo vive y sin embargo no nota la fuerza de los hábitos que se arraigan en el ser.

Bien dicen que el ser humano es un animal de costumbres, y como tal, cuando se acostumbra a algo tiende a aferrarse a ello y evitar perderlo.

Ahora, si pensamos en lo complejo que es modificar un hábito para una persona, sólo una… ¿Qué tan complejo será modificar un hábito en una organización compuesta por muchas personas? donde cada una además vive cada uno de esos hábitos organizacionales a su manera.

Cultura, Poderosamente invisible.

Un error muy común es intentar tratar a un sistema complejo de manera sistemática, como se haría con un proceso productivo simple y de esta forma pretender hacer cambios en la estrategia de la empresa mediante un nuevo proceso, mediante una nueva normativa, o mediante nuevas herramientas tecnológicas que soporten la operación, y esperar 3 meses para medir resultados.

Sin embargo eso no funciona, y no funciona no porque los colaboradores no lo quieran, ni porque los nuevos procesos sean malos, ni tampoco porque las herramientas no sean las adecuadas para la empresa. Esos procesos tradicionales de gestión del cambio fallan principalmente porque pierden de vista lo más importante, pero además de importante, igual de invisible: La Cultura.

La cultura es todo lo que tenemos a nuestro alrededor, la forma en que nos comunicamos, la forma en que nos vestimos, la forma en que nos alimentamos, la forma en la que vivimos, nuestras interacciones, nuestra forma de ver el mundo. En resumen, todo esto se trata de sistemas complejos y sus interacciones. Por lo tanto es importante entender que la complejidad se trata siempre con más complejidad.

Acá es donde se hace importante el trabajo de los hackers culturales, quienes mediante nuestro conocimiento y nuestras habilidades nos podemos involucrar en los hábitos organizacionales, y acompañar a la empresa en el proceso de descubrir que hay nuevas y mejores formas de hacer las cosas.

Somos quienes ayudamos a la empresa que descubra su potencial, que se desafíe a buscar nuevos horizontes, a ir siempre un paso más allá.

Somos quienes ayudamos a la organización a mejorar sus hábitos.

Personalmente, me dedico a apoyar empresas, líderes, gerentes y organizaciones completas en buscar estas nuevas formas de ver el mundo y de relacionarse con él. Para esto utilizo técnicas y prácticas que me permiten identificar puntos de mejora en cada organización.